El potencial emprendedor de las universidades. Hablemos con datos.

Embudo de conversión de las iniciativas emprendedoras universitarias

Mucho se sigue hablando sobre la capacidad de las universidades como fuente de iniciativas emprendedoras de alto impacto e innovación que actúen como motor de cambio del tejido productivo.

Desde que se planteó el modelo de la triple hélice, hace ya unos años, la mirada se ha centrado en las spinoffs universitarias, esto es, en las empresas que se han creado para comercializar productos o servicios derivados de los resultados de investigación. Dejemos los archicitados y lejanos ejemplos de las Universidades de Stanford, Berkeley o del MIT. Uno de los casos nacionales más destacables es el de Fractus,  spinoff surgida en 1999 de la Universitat Politècnica de Catalunya, que desarrolló una tecnología basada en las formas fractales y revolucionó la industria de los teléfonos móviles de todo el mundo, al permitir que las antenas “desaparecieran” como un apéndice que sobresalía del terminal. Actualmente, esta empresa cuenta con más de 150 patentes y solicitudes de patentes en el sector de la tecnología de antena.

Si buscamos entre las más de 600 spinoffs actuales creadas por las universidades españolas en los últimos años, encontraremos muchos ejemplos tan reseñables como el mencionado, y sin duda, en nuestra propia Universidad de Granada, no hay más que consultar el portal de spinoffs de la UGR para encontrarnos los nombres de empresas que están generando productos y servicios altamente innovadores y están recibiendo reconocimientos y premios por parte de instituciones y asociaciones empresariales.

Sin embargo, las spinoffs universitarias representan la punta del iceberg de las iniciativas empresariales que pueden ser impulsadas desde las universidades, si consideramos el enorme potencial emprendedor de sus estudiantes y egresados. Por quedarnos en un contexto más homogéneo y comparable, analicemos la información de nuestro ámbito nacional, regional y de la propia Universidad de Granada.

Emprendedores universitarios y universitarios emprendedores en España

Por aportar los primeros datos, consideremos la población española potencialmente emprendedora y la emprendedora con estudios universitarios. Según el último informe disponible del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) de 2015 en España, el 33,8% de la población con estudios universitarios y de posgrado afirmó estar dispuesta a emprender en los próximos 3 años y el 49% de las iniciativas con una vida de hasta 3 años y medio correspondían a éste colectivo. Si la información se considera en términos relativos al número de personas con estudios universitarios, durante el período de 2005-2015, los universitarios se han mantenido como el colectivo más emprendedor por nivel de estudios. En concreto, en 2015, la tasa de actividad emprendedora (TEA) de los universitarios y posgraduados se situó en el 9,2%, siendo del 5.3% para los niveles medios de formación (FP y bachillerato), y del 2.3% en los niveles bajos (primaria y sin estudios). Estos datos son algo más bajos en Andalucía,situándose en el 8.8% la TEA de los emprendedores con un nivel educativo superior, en un 7.7% para los de nivel medio y en un 2.3% los de nivel bajo.

Cuando abordamos las encuestas sobre emprendimiento de los universitarios durante su periodo formativo (estudiantes de grado y posgrado) la información es igualmente reveladora. Según el Informe Internacional GUESSS (Global University Entrepreneurial Spirit Students’ Survey) de 2016un 5% de los estudiantes universitarios españoles aspiran a tener su propia empresa al terminar sus estudios, pero ese porcentaje se eleva hasta un 29.8% a los cinco años de terminar los estudios. Esa misma encuesta revela que en España, un 9.9% de los estudiantes universitarios estaba intentando crear una empresa, y un 3.4% tenía una empresa creada. El reciente Observatorio de Emprendimiento Universitario  encargado por la CRUE muestra datos similares, si bien son referidos a 2015. En su conjunto, estos porcentajes apuntan a niveles similares en cuanto al potencial emprendedor de los universitarios, si bien, también pone de manifiesto la dificultad de poner en marcha iniciativas que puedan compaginar con su período de formación académica.

Estudiantes emprendedores en la Universidad de Granada

Los datos de la encuesta GUESSS en la Universidad de Granada (en breve presentaremos el informe completo para la UGR) son más positivos que los de la media nacional en 2016 y han subido notablemente desde los recabados en 2013/2014.  En cuanto a los emprendedores potenciales, un 7.7% de los estudiantes universitarios de la Universidad de Granada indicaron que querrían crear su propia empresa al terminar sus estudios, y un 32.1% una vez pasados cinco años. Por otro lado, el 12.4% estaba dando pasos para crear su empresa y un 3.7% ya la tenía en marcha.

Frente al discurso manido que algunos se empeñan en mantener, los estudiantes universitarios no quieren ser mayoritariamente funcionarios, sino emprendedores. Según los datos referidos a nuestra Universidad en 2016, un 13.2% aspira a ser funcionario al finalizar sus estudios, y un 21.5% a los cinco años de finalizar los mismos (bastante menos que el 32.1% que aspira a ser emprendedor).

Si extrapolamos los porcentajes sobre estudiantes potencialmente emprendedores de la Universidad de Granada a los 10870 de egresados del curso 2015/2016 (para mantener el mismo período de referencia), hablaríamos de que en torno a unos 800 estudiantes, estarían dispuestos a crear su propia empresa nada más terminar sus estudios, y representarían el potencial emprendedor más inmediato de la Universidad de Granada. Pero lo más interesante, dicho potencial se multiplicaría hasta llegar al 32.1% señalado con los egresados de más de 5 años (casi unas 3500 iniciativas).

Espectaculares cifras si la realidad no fuera que, atendiendo a los datos mencionados del GEM para Andalucía, cabe esperar que sólo en torno al 8.8%, esto es, unos 950 egresados, acabarán finalmente poniendo en marcha una iniciativa empresarial pasados cinco años de finalizar sus estudios.

Convertir el potencial emprendedor de las universidades en empresas con impacto

¿Cómo mejor el “embudo de conversión” del potencial emprendedor de las universidades hasta mejorar la tasa de creación de empresas innovadoras y con impacto real en el territorio? En la figura 1 se muestran las principales etapas que habría que ir cubriendo.

En lo que respecta al potencial de partida, diferentes estudios demuestran que la educación emprendedora puede aumentar entre los estudiantes su intención de poner en marcha un negocio (etapas 1 y 2). La Universidad de Granada ha implantado un amplio itinerario formativo en emprendimiento para estudiantes de grado, máster y posgrado que potencian la interdisciplinariedad necesaria para aflorar ideas y proyectos innovadores basados en la aplicación del conocimiento especializado que se imparte en las aulas, o en la realización de sus TFG, TFM y tesis doctorales. Para el paso a la etapa 3, se ha apostado por programas con recursos básicos para que los estudiantes pueden empezar a desarrollar sus proyectos y el Producto Mínimo Viable: preincubación, mentorización por especialistas, becas y aportaciones al capital semilla. Un punto crítico es el paso a la fase 4 donde los proyectos se abandonarán o pasarán ser una empresa. Para ello es imprescindible contar con el acceso a la financiación, a los mercados y las infraestructuras que permitan que las iniciativas sean sostenibles y tengan posibilidades de consolidarse y crecer.

Los mecanismos sobre los que hay que actuar para aumentar la base del embudo de conversión del potencial emprendedor de las universidades son muchos más amplios y complejos que los mencionados y no están ajenos al contexto y al ecosistema emprendedor. No se trata sólo de aumentar el número de iniciativas, sino de que las mismas generen valor y tengan impacto económico y social. Para conseguir que las iniciativas emprendedoras universitarias tengan impacto y contribuyan a crear un tejido productivo en el territorio es necesario partir, en primer lugar, de una estrategia de desarrollo económico asociada al mismo, sobre la cual se organicen las acciones y los recursos aplicados a fomentar y atraer nuevas iniciativas. En segundo lugar, pasa por establecer los roles y el papel de los diferentes agentes de tal manera que la implantación de la estrategia cuente con la acción coordinada de todos ellos.

María del Mar Fuentes Fuentes es Catedrática de Organización de Empresas y Coordinadora General de Emprendimiento de la Universidad de Granada.

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