Vicky comenzó su andadura emprendedora con Ruteleo, un proyecto que le abrió las puertas al mundo de los viajes y del emprendimiento. Sin embargo, las discrepancias con su socio hicieron inviable continuar con la marca. “Fue muy duro dinamitar la web, las redes sociales y todo lo construido. Pero sabía que lo que quiero hacer en la vida es esto, y no iba a rendirme”, cuenta. Lejos de detenerse, decidió volver a empezar de cero y crear su propia marca: Vaya Vidorra.

¿De dónde nace Vaya Vidorra?

El nuevo proyecto surge de una frase que siempre ha acompañado a Vicky: “¡Vaya vidorra!”. Más que una expresión, es una filosofía de vida que busca valorar los pequeños detalles que hacen cada día especial. Bajo este espíritu, Vaya Vidorra ofrece experiencias de viaje que van más allá del turismo convencional. En palabras de Vicky:

“No se trata solo de viajar a Bali o a otros destinos exóticos, sino de conectar con la esencia del lugar, con la naturaleza, con la cultura y contigo misma. Es construir recuerdos que te hagan decir: vaya vidorra me he creado”.

¿Qué hace diferente la marca?

La nueva agencia mantiene la actividad principal de organización de viajes, con un enfoque muy personal. Vicky se inspira en sus propias experiencias para diseñar distintos tipos de viajes porque viajar puede ser una de las experiencias más transformadoras de la vida, sobre todo cuando se hace con intención y apertura. Para quienes viven su primer viaje a Asia, destinos como Bali representan la mezcla perfecta entre ilusión y dudas: un lugar exótico, lleno de cultura, espiritualidad y paisajes inolvidables que abre la puerta a descubrir el mundo… y descubrirse a una misma. También, los viajes en solitario, cada vez más buscados, ofrecen una oportunidad única de libertad y crecimiento personal. Están especialmente pensados para mujeres viajeras que desean explorar con seguridad, autenticidad y la confianza de formar parte de una comunidad que entiende sus inquietudes. Y para aquellas que sienten la llamada de crear, existe una propuesta distinta: el retiro emprendedor. Una experiencia que une lo mejor de viajar con la fuerza de los workshops diseñados para mujeres con espíritu emprendedor, donde la inspiración del entorno se convierte en motor para generar ideas, proyectos y nuevas conexiones.

¿Qué ha aprendido Vicky en su proceso?

De este proceso, Vicky ha sacado lecciones valiosas como que emprender es una aventura apasionante, pero también exige tomar decisiones trascendentales. Una de las más importantes es elegir bien a tus socios. No solo compartirás un proyecto con ellos, sino también tus ilusiones, tu tiempo y tu esfuerzo. Un socio adecuado puede convertirse en tu mayor aliado, mientras que una elección equivocada puede frenar incluso la mejor de las ideas.Igualmente, la velocidad y el foco marcan la diferencia. En lugar de esperar a tener todo perfecto, lo más eficaz es empezar con un “branding mínimo viable” y validar lo esencial. Lo importante es lanzarse, aprender y mejorar sobre la marcha, porque el mercado no espera. Y en el fondo de todo, está el propósito.Sobre todo persegui tu propio “ikigai”, esa razón de ser que conecta lo que amas con lo que el mundo necesita, es la energía que sostiene al emprendedor. Cuando tu proyecto se alinea con tu propósito vital, nace la fuerza necesaria para reinventarte y recomenzar, incluso en medio del caos.

Mensaje para futuros emprendedores

Antes de terminar, Vicky deja un consejo a quienes están pensando en emprender:

“Tómate el tiempo de conocerte, de descubrir tu misión y lo que realmente quieres en tu vida. Y una vez lo sepas, atrévete a diseñarla y a construirla. Habrá dificultades, pero si tu proyecto conecta con tu ikigai, encontrarás la energía para seguir adelante”.